Autobiografía de Federico Sánchez - Jorge Semprún

Reconocer los errores, no siempre sirve para superarlos. Hacer del pasado tu bandera, tampoco consigue enterrar los fantasmas. Hacer público el dolor, no limpia nuestra conciencia.

Jorge Semprún vivió y murió como un caballero. Sólo cuenta la verdad.


Frankenstein o el moderno Prometeo - Mary Shelley

Vivir eternamente, a los ojos de otro. Superar el final, al que todos estamos destinados. La vida, enlazada a un mecanismo. La ciencia será el próximo demiurgo que nos supere. La ficción se ha hecho realidad.

Actualmente, tenemos más de Frankenstein que de humanos.


Política del rebelde - Michel Onfray


Me siguen asombrando, siempre, el silencio en el que éstos sufren, sus sollozos contenidos y su sumisión a las necesidades brutales del sistema, como si no hubiera ninguna alternativa posible, como si cualquier otra cosa fuera impensable, imposible, inconcebible.

Sandokán, el tigre de Malasia - Emilio Salgari

La furia de un hombre, que llenó nuestros corazones. Las primeras lecciones de honor, de la mano de un pirata. Aprender, que no siempre lo correcto es sinónimo de legal.

No todos lo filósofos escriben ensayos, ni los forajidos son siempre canallas.


El hombre bicentenario - Isaac Asimov

La vida eterna que nos aleja de la humanidad. Es más humano, el instante de vida de un niño, que el ser eterno. Las diferencias, lejos de hacernos más frágiles y cercanos, nos convierten en astros lejanos, a los ojos de los demás.

Si lo ajeno nos separa, jamás hemos sido hombres.


El amor, las mujeres y la muerte - Arthur Schoepenhauer

Alimento del alma que todos necesitamos. Ineludibles encuentros por los que cada uno pasaremos, tarde o temprano. Y en definitiva, la vida nos depara un destino final, que no podemos evitar.

Poca diferencia encontramos, desnudos ante la muerte.


Memoria de mis putas tristes - Gabriel García Márquez

Los recuerdos son la compañía en el camino. Como fantasmas, nos persiguen con distintos nombres. Reflejan la historia de nuestra vida, construyendo sobre la piel, las ruinas de lo que nunca pudimos ser.

La vejez es sabiduría y dolor.


Estudio en Escarlata - Arthur Conan Doyle


No ocultaré mi sorpresa ante la eficacia que otra vez evidenciaban las teorías de Holmes. Sentí que mi respeto hacia tamaña facultad adivinatoria aumentaba portentosamente. Aun así, no podía acallar completamente la sospecha de que fuera todo un montaje enderezado a deslumbrarme en vista de algún motivo sencillamente incomprensible. Cuando dirigí hacia él la mirada, había concluido ya de leer la nota y en sus ojos flotaba la expresión vacía y sin brillo por donde se manifiestan al exterior los estados de abstracción meditativa.

–¿Cómo diantres ha llevado usted a cabo su deducción? ––pregunté.

–¿Qué deducción? ––repuso petulantemente.

–Caramba, la de que era un sargento retirado de la Marina.

–No estoy para bagatelas ––contestó de manera cortante; y añadió, con una sonrisa––: Perdone mi brusquedad, pero ha cortado usted el hilo de mis pensamientos. Es lo mismo... Así, pues, ¿no le había saltado a la vista la condición del mensajero?

–Puede estar seguro.

–Resulta más fácil adivinar las cosas que explicar cómo da uno con ellas. Si le pidieran una demostración de por qué dos y dos son cuatro, es posible que se viera usted en un aprieto, no cabiéndole, con todo, ninguna duda en torno a la verdad del caso. Incluso desde el lado de la calle opuesto a aquel donde se hallaba nuestro hombre, acerté a distinguir un ancla azul de considerable tamaño tatuada sobre el dorso de su mano. Primera señal marinera. El porte era militar, sin embargo, y las patillas se ajustaban a la longitud que dicta el reglamento. Henos, pues, instalados en la Armada. Añádase cierta fachenda y como ínfulas de mando... Seguramente ha notado usted lo erguido de su cabeza y el modo como hacía oscilar el bastón. Un hombre formal, respetable, por añadidura de mediana edad... Tomados los hechos en conjunto, ¿de quién podía tratarse, sino de un sargento?

El hombre invisible - H. G. Wells

La idea de ser invisible. Hacer del mundo un patio de recreo, por el que jugar sin responsabilidades. Desaparecer ante los que nos destruyen. Esfumarnos tras una cortina que nos deja escapar.

Wells, nos enseña la otra cara de la moneda. Nos muestra la soledad.


Poesías - Fernando Pessoa

Contar la verdad con una mascara en nuestro rostro. Abrir el alma, sin desnudar los miedos. El reflejo es la realidad, que juega con las apariencias. Tener la libertad de ser quienes somos, con un escudo delante.

Un heterónimo al final es un hombre. Y fue siempre Pessoa.